Pueblo San Jerónimo Aculco Lídice
Historia, Memoria e Imagen

ARNULFO PALOMARES VELASQUILLO: DESTACADO PUGILISTA Y ORGULLOSO DE SU PUEBLO SAN JERÓNIMO ACULCO LÍDICE *

admin | Miércoles, abril 25, 2018

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(Con información de su hijo Mario Palomares Flores)

Los recuerdos que Arnulfo tiene de su vida como pugilista le saltan a la memoria y se expresan tras destellos de sus ojos, lo que se refuerza con la información contenida en los ejemplares de carteles que anunciaban sus peleas que aún conserva, muy a pesar de que sus primeras peleas se realizaron hace más de 50 años.

De aquellos años como boxeador Arnulfo Palomares conserva con mucho orgullo, pero también con gran nostalgia, algunos de los carteles que invitaban al respetable a asistir y disfrutar del deporte de los guantes y calzoncillos. No son de buen papel, ni de mejor tinta, ni tampoco de elaborado diseño, pero tienen la información necesaria para el aficionado al boxeo, son muy similares a los que anuncian la lucha libre o las funciones de box de la actualidad, aunque de dimensiones menores. Mientras que eran el medio de promoción en las diversas plazas en las que peleó, siempre patrocinados por alguna marca de cerveza, a Arnulfo Palomares le sirven para recordar detalles importantes de su carrera como boxeador, pero también de los momentos de esparcimiento que antes y después de cada combate se presentan. Arnulfo es uno de los cuatro hermanos varones Palomares Velasquillo, de ellos era el segundo de edad, le siguió la afición boxística a Valente, el mayor de los hermanos que a la vez fue su primer entrenador. Después de Arnulfo continuaron Marcelo y Pedro. De los cuatro, fue el que más lejos llegó como boxeador, de ellos sobreviven Pedro y él. Los cuatro hermanos Palomares Velasquillo dieron sus primeros grandes golpes a los costales y peras locas que tenían en un modesto g

Recuerda el sabor, olor, las dimensiones y la suculencia de peras; tejocotes, manzanas, membrillos, así como el aroma, color y belleza de flores como gladiolas, pinceles, rosas, violetas, lirios, narcisos e iris, así como otras que de manera silvestre proliferaban en los distintos parajes y huertas, como la mosqueta o el cielo raso.

De sus primeras peleas recuerda que hubo una en la que el ring se armó en plena calle, se trataba de brindar un espectáculo gratuito, que atrajera y diera entretenimiento a la mayor cantidad de espectadores posibles; se realizó en una de las esquinas de la calle Sostenes Rocha, de la colonia Observatorio, en la Delegación Álvaro Obregón. La otra calle de la esquina, era Pedro López, seguramente cambio de nombre, porque hoy no cruza más que por distintos números de calles “Sur” y termina en la avenida Observatorio. Esa función celebrada el 21 de mayo de 1955 no sólo contó con pelea de box, también, para atraer a la muchedumbre, también se ofreció espectáculo de lucha libre por su patrocinador, el candidato a diputado por el distrito 8 del Distrito Federal. Arnulfo Palomares salió favorito en la pelea estelar como peso gallo, le ganó al “Chocolate Valdez” su retador que representaba al Deportivo Estrella. Desde entonces, Arnulfo Palomares fue gran representante del boxeo que se practicaba en Club Deportivo Aranda. Durante su vida como pugilista Arnulfo peleó en las categorías de peso gallo, mosca, mosca Jr. y pluma. Escalo por las distintas fases de la carrera de púgil, ya que comenzó como amateur y novato, y llegó a tener peleas profesionales como boxeador favorito, asimismo como contrincante retador. De igual manera, apareció en los funciones boxísticas acompañando peleas estelares, para luego ocupar las posiciones de estelar retador y estelar favorito.

Dos recuerdos le asestan un golpe sentimental: Uno de ellos cuando los jueces deciden que debe perder una pelea por “falta de espíritu combativo”; y es que le suben como rival a un pugilista de mucho mayor peso que él, por lo que se la pasa guardando su distancia para no caer presa de sus puños, ya que aunque él hubiese asestado uno o más golpazos, ellos muy poco habrían impactado en la humanidad del gigante.

El otro recuerdo es que se quedó vestido y alborotado porque Fidel Castro se le atrevesó en su camino a Cuba, estaba por ir a pelear a esa isla; tenía ya planeado una gira a la que lo habían invitado, pero en los preparativos andaba cuando desenmbarcó el comandante junto con el Che Guevara y otros más; por esa razón se canceló la gira, pero Castro ganó la Revolución. En aquellos años de mediados de los cincuentas y hasta la primera mitad de los sesentas del siglo pasado, la economía del momento permitía que disfrutara de ciertas comodidades que los ingresos como boxeador llegaba a tener, aunque nunca dejó de practicar la albañilería. El costo de las entradas, de las cuales le correspondía algún dividendo, oscilaba bastante de cuadrilátero a cuadrilátero, asimismo de la posición que ocupase en el programa, así como del estatus que tuvieran tanto él como su adversario, de igual manera también obedecía, como ahora, de la posición del espectador respecto del ring. El precio de las entradas para las peleas iba desde $1.00 y hasta $40.00. Entre las peleas con precio de entrada más económica que recuerda están las que tuvo en la arena Municipal de Huixquilucan, Estado de México, la Arena Isabel en Cuernavaca, Morelos, o el Club Escandón y la Arena Coliseo de la Ciudad de México. Entre las funciones de box en las que participó y que tuvieron un precio de entrada más elevado, están las de la Arena México, la Arena Coliseo Pacífico, en Mazatlán, Sinaloa, y la Plaza de Toros Almoloyan, en el Estado de México, en ellas los precios de las mejores posiciones oscilaron entre los $28.00 y los $40.00. Entre los contrincantes con los que intercambió ganchos al hígado, directos, cruzados, crochet y voleas recuerda a Homobono Silva, Memo González, Lalo Díaz, Isidro Barranco, Jorge Gabiño, también peleó con el fino boxeador de Monterrey Alejo Mejía; disputó contra Juan Ramírez, Aurelio Mora, Tribilín Carmona, Marcelino Gómez, León Hernández, Ricardo Manzanillo, el Zurdo Espinoza que era anunciado como el elegante estilista tapatío, campeón pluma del estado de Jalisco; igualmente peleó contra otro elegante estilista tapatío invicto en su plaza llamado Rudy Coronado; otros Rudy contra los que peleó fueron Rudy Parra y Rudy González, de igual manera también se fajó con Kid Piña y Al Soria.

Las peleas que más le emociona recordar son las que sostuvo contra Homobono Silva en la categoría de peso mosca, ella se realizó el 8 de noviembre de 1955 en la Arena Coliseo de la Ciudad de México, en la que se disputó los octavos de final del XII Campeonato de los Guantes de Oro del Distrito Federal, su rival ya estaba clasificado, pero él es anunciado como el novato favorito. Asimismo, le llega a su memoria cuando pisó el anhelado ring de la Arena México el 28 de junio de 1958, sube al cuadrilátero en la tercera pelea de la noche como retador de peso pluma, su rival es Aurelio Mora, su manager Pepe Hernández, quien lo entrenó prácticamente toda su carrera en el pugilismo. Esa noche, le resulta memorable porque además compartió programa con uno de los grandes peleadores mexicanos de todos los tiempos, el tepiteño José “Huitlacoche” Medel, quien combatió en esa función internacional con Dwight Hawkings a quien noqueó en el séptimo raund. El “Huitlacoche” Medel nunca pudo ganar un campeonato mundial, pero por muchos años fue campeón nacional gallo, que se lo arrebató al “Toluco” López, con quien se enfrentó en 2 ocasiones, empatando en la primera y venciendo en la segunda. La otra pelea que recuerda muy bien tuvo lugar en la Plaza de Toros Almoloyan, en el Estado de México, el 30 de octubre de 1960, esa ocasión se enfrentó en la 3ª pelea de la función a Rudy Parra. Fue la pelea en la que las entradas tuvieron el coso más alto de su carrera, la localidad más barata costó $10.00 y la más elevada $40.00. En la pelea principal destacaba el ídolo José “Toluco” López, nacido en Real del Oro, Estado de México, que en esos momentos destacaba en la clasificación como el IV peso gallo del mundo. En esa ocasión el “Toluco” López peleó contra el “Papelero” Rodríguez, que era anunciado como “la revelación norteña del momento”. Después de colgar los guantes, al igual que sus hermanos, Arnulfo Palomares siguió dedicándose a la albañilería, trabajo que también le ha permitido viajar a distintos lugares de la República y reencontrarse con algunos sitios donde tuvo peleas de box, aunque muchas de las arenas, gimnasios y plazas hayan desparecido y dado lugar a otras actividades, tal vez más redituables.

Entre esos espacios desparecidos señala al “Club Escandón”, que se encontraba en el No. 69 de la Calle 12 de Octubre, en la colonia Escandón, en Tacubaya D. F. En ese club participó en la penúltima pelea como retador en la categoría de peso Mosca Jr. contra “Kid” Piña. Esa ocasión representó al Club de Box Álvarez Tostado. Recuerda muy bien esa función que se completó con lucha libre y se realizó en plena época decembrina, lo que permitía que el público asistente, disfrutar de baile; posada y rifa de piñatas, previo el pago de la entrada general con precio de $2.00. Arnulfo Palomares figuró en la cartelera boxística al lado de esos dos grandes ídolos populares que ya tiraron la toalla con la vida, el “Huitlacoche” Medel y el “Toluco” López, con ellos también compartió su origen humilde. Arnulfo Palomares, junto con Gudelia Flores, son padres de Mario, Alma y Laura, los que le han dado hasta el momento 8 nietos y un bisnieto, todos viviendo en San Jerónimo Aculco – Lídice, a mucha honra, dando continuidad a una familia con variados lazos de parentesco que se pierden en la antigüedad de este pueblo originario del Distrito Federal.

*Entrevista imaginaria con la información vertida en los carteles de sus peleas, los que facilitó al autor para una exposición que sobre los deportistas de San Jerónimo Aculco Lídice se realizó en noviembre de 2006